Cancer de Mama: Muchas Razones para ser Optimistas

«HOY SE CURA EL 10% MAS DE MUJERES QUE HACE DIEZ AÑOS»

Nota Revista Para Ti – 11/NOV/2012
Cáncer de mama. ¿Cuál es el panorama de esta enfermedad en Argentina?

¿Cuáles son los nuevos tratamientos y métodos de diagnóstico? Para Ti entrevistó al Dr. Reinaldo Chacón, jefe de la División de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming, quien nos adelantó todas las novedades sobre el tema.
El de mama sigue siendo el cáncer que más afecta a las mujeres argentinas.
Cada año, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional del Cáncer, dependiente del Ministerio de Salud, se registran alrededor de 17.500 nuevos casos en el país. Con un promedio de 6.000 muertes por año, además, tenemos la segunda tasa más alta de mortalidad de América Latina, después de Uruguay.
También, y no sólo en Argentina sino que a nivel mundial, las estadísticas indican que una de cada ocho mujeres va a ser diagnosticada con esta enfermedad a lo largo de su vida. Es natural, entonces, que el cáncer de mama sea ese fantasma que nadie quiere conocer, esa palabra que ninguna quiere escuchar en un chequeo médico. Sin embargo, gracias al esfuerzo permanente de la medicina, son cada vez más y mejores las herramientas para combatirlo y, en muchos casos, vencerlo.
Mientras los daños colaterales disminuyen -la mastectomía (operación en la que se extrae la mama entera) ya es casi una excepción gracias al avance de la cirugía conservadora y los efectos adversos de la quimioterapia están cada vez más controlados-, para aquellos tumores que son descubiertos a tiempo ya podemos hablar de cura, una palabra que aun tratándose de cáncer comienza afortunadamente a escucharse con más frecuencia.
El doctor Reinaldo Chacón, director académico y jefe de la División de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming, asegura que aquellos tumores diagnosticados cuando aún son menores a un centímetro, tienen un 90% de posibilidades de curación. Ese número, sin embargo, disminuye cuanto más avanzado es encontrado el tumor (de ahí la importancia del diagnóstico precoz) y cuando se trata de cáncer metastásico, es decir, que ya se ha expandido a otros órganos. Aun en este último caso, de todas formas, los pronósticos han mejorado indiscutiblemente.

De acuerdo a Chacón: «El cáncer de mama metastásico es todavía hoy una enfermedad incurable. No podemos curarlo, pero sí podemos controlar la enfermedad durante largo tiempo. Es decir, transformarla en crónica, y a la espera de que en un año, dos, cinco, puedan aparecer medicamentos que transformen lo que no era curable en curable».

¿Podemos ser optimistas en este sentido?
Sí, claro. Prolongar la sobrevida de un paciente, por supuesto siempre con una buena calidad de vida, permite que pueda ir aprovechando otros recursos que en ese momento no hay.
Así como en esos tumores podemos hablar de «enfermedad crónica», ¿hay casos en los que podemos hablar de «cura»?
Los tumores de menos de un centímetro tienen una chance de curarse del 90 por ciento. Curarse quiere decir no volver a tener nunca más la enfermedad. A medida que el tumor es más grande y que hay compromiso ganglioaxilar esa posibilidad de curación disminuye.
¿Cómo cambiaron los índices de sobrevida en los últimos años? 
La mortalidad por cáncer de mama ha disminuido entre el 10 y 12 por ciento, lo cual es muchísimo, porque ese número representa a muchísimas miles de mujeres. Yo creo que esto sucedió gracias a una combinación de mayor detección precoz y al uso de tratamientos profilácticos (N. de la R.: aquellos que se aplican a la paciente que ya padeció un cáncer para intentar evitar su reaparición o metástasis).
¿Cree que las mujeres tenemos más conciencia respecto a la importancia del diagnóstico precoz? 
Sí. Gracias a la comunicación, la educación pública y demás,es mayor el número de mujeres que están atentas al cuidado de sus mamas. No tengo dudas al respecto. Por supuesto que aún hace falta insistir en aquellos lugares a los que las campañas de comunicación no llegan con tanta fluidez o la información es menor. Es decir, la clase media y media alta cumple más rigurosamente con los controles mamográficos. Por otra parte, en las clases más bajas ha habido una medida realmente muy importante que es la vacunación obligatoria contra el virus del papiloma humano, uno de los causantes del carcinoma de cuello uterino, que afecta particularmente a las clases más bajas (N. de la R.: la vacuna contra el HPV es gratuita y obligatoria para las nenas de 11 años desde octubre de 2011).
En comparación con otros países,¿cuál es el panorama del cáncer de mama en Argentina? 
Su incidencia es mucho más alta en países desarrollados que en países en vías de desarrollo. Sin embargo, en este tema nosotros estamos como los países desarrollados. Tenemos una alta incidencia de cáncer de mama. Se calcula que cada año se descubren en Argentina entre 15 y 20 mil casos nuevos.
¿Por qué en los países desarrollados y en el nuestro hay más incidencia de esta enfermedad?
Con excepción del cáncer heredofamiliar -el que se da porque la mujer tiene una mutación genética (entre el 10 y el 15% de los tumores) y eso es lo que provoca la enfermedad-, el resto de los tumores de mama se llaman «esporádicos». Es decir, surgen sin que haya antecedentes familiares. Las causas pueden ser múltiples. Se calcula que tiene que haber alguna razón sociocultural para su aparición, que incluya alimentación y estilo de vida, que genera que haya más cáncer en los países desarrollados que en el resto. Pero así como al cáncer de pulmón se lo relaciona enseguida con el hábito de fumar, no hay un determinado hábito que uno pueda identificar con el incremento de los tumores de mama.
EL APORTE DE LA GENÉTICA. 
Cuando se habla de la lucha que la medicina le tiene declarada al cáncer, hay tres palabras que designan a los campos de batalla: prevención, diagnóstico y tratamiento. En prevención, los especialistas siguen insistiendo en que es fundamental llevar un estilo de vida saludable: comer sano, no fumar, realizar ejercicio físico con frecuencia.
El doctor Chacón, por su parte, resalta la importancia, cada vez más comprobada, de mantener un peso adecuado. «La obesidad es un factor preponderante en la prevención del cáncer de mama. Desde las mujeres sanas hasta las que han sido diagnosticadas o están en tratamiento, es fundamental que intenten mantener un peso lógico para su cuerpo. Su incremento actúa negativamente en la evolución de la enfermedad, enfatiza.

Por otro lado, en diagnóstico se sigue insistiendo en la necesidad del estudio mamográfico anual a partir de los 50 años (el 70 por ciento de los cánceres de mama se descubren a partir de esa edad), y desde los 40 en situaciones especiales, como cuando hay antecedentes familiares.

Finalmente, es a nivel de los tratamientos donde más avances se realizaron en la última década. La genética significó una explosión de nuevos descubrimientos vinculados a la terapia sistémica, es decir, quimioterapia y hormonoterapia. En la actualidad, se sabe que el cáncer de mama no es una sola enfermedad, sino que hay múltiples perfiles genéticos de acuerdo a cada tumor.
La tendencia de la oncología, y la medicina en general, parece ser cada vez más inseparable de la genética. «No nos olvidemos de que todo cáncer es una mutación genética, que puede ser heredada, como en los heredofamiliares, o puede ser disparado por algún agente externo. Pero siempre es una mutación», explica Chacón.
¿Dónde están puestos ahora los esfuerzos de la oncología? 
En este momento, el desarrollo más importante que se está llevando a cabo es la búsqueda de lo que se llama «blancos moleculares». Se está avanzando hacia tratar de identificar cada tumor para administrar la medicación que particularmente va a necesitar. Por eso se busca el conocimiento de cómo es toda la cascada de las células tumorales, para buscar drogas para atacar a esos blancos. Se persigue lo que se llama una «medicina personalizada».
¿Cómo se reflejan estos nuevos conocimientos en la práctica? 
En los últimos diez años se avanzó muchísimo. El descenso de la mortalidad del 10 a 12 por ciento en el cáncer de mama es muy importante. Si uno calcula que en el mundo alrededor de un millón y medio de mujeres contraen la enfermedad, significa que hay más de 150 mil mujeres que antes no se curaban y ahora sí lo van a hacer. Sin embargo, el avance del conocimiento en los últimos diez años aún no tiene traducción en incrementar aún más la chance de curación. Hay muchísimos fármacos nuevos que van a llevar su tiempo para probar su efectividad. Desde el momento en que se descubre una molécula hasta que tiene su aplicación práctica puede
pasar mucho tiempo.
¿Cuándo vamos a poder ver la incidencia real de todos estos avances? 
Se ven día a día demostraciones de mayor efectividad de los descubrimientos ya realizados, pero todavía necesitamos tiempo para ver cómo avanzan en los índices. Hay tumores en los cuales ese proceso lleva menos tiempo, porque la evolución en ellos es más veloz. Entonces, si las cosas funcionan, lo hacen de forma rápida y si no, también se puede apreciar rápido. En el cáncer de mama, incluso cuando es metastásico, la paciente puede vivir varios años antes
de que vuelva a aparecer. Es más difícil en esos casos establecer apresuradamente qué va a pasar con una medicación determinada.

Algunas drogas que demostraron efectividad en cáncer avanzado y metastásico, ahora están siendo probadas en profilaxis, es decir, en tratar de evitar la reaparición de tumores en mujeres que ya tuvieron la enfermedad.

Autoexamen, ¿si o no?
Desde chicas escuchamos una y otra vez la importancia de realizar el autoexamen de mama periódicamente a partir de los 20 años. Es decir, palpar si tenemos nódulos en las mamas. No hay consenso, no obstante, en que este consejo sea el adecuado.
Por qué sí: «Es un método que puede ser útil para la detección precoz. La paciente puede detectar algún nódulo palpable en el lapso entre controles médicos. Hay quienes dicen que si el tumor puede ser tocado ya no estaríamos hablando de detección temprana. Sin embargo, creo que el hábito de que la mujer participe en su prevención es saludable y hace que ante cualquier duda, ante cualquier cambio en sus mamas que no reconozca como normal, consulte precozmente a su médico», opina
Carolina Chabelski, ginecóloga del Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi.
Por qué no: «Se han hecho estudios que demuestran que el autoexamen no es útil en términos de reducir la mortalidad. Es muy difícil palpar las mamas, aún para un médico entrenado, y en los estudios lo único que se encontró es un aumento de la culpabilidad de la paciente por no habérselo detectado antes. Por otra parte, puede conllevar a que si una mujer no encuentra nada extraño cuando se palpa, entonces no consulte al médico ni se haga la mamografía. Hay que ir al médico una vez por año. En todo caso, la autopalpación sólo sirve para que la mujer se acuerde de que tiene dos mamas y de que tiene que ir a ver al mastólogo, pero no para detectar un cánce», asegura Reinaldo Chacón, director académico y jefe de la División de Oncología Clínica del Instituto Alexander Fleming.
En cualquier caso, en lo que sí hay consenso es sobre la importancia de que, autoexamen mediante o no, las mujeres consultemos a los médicos especialistas regularmente y ante cualquier irregularidad. De acuerdo a LALCEC (la Liga Argentina de Lucha Contra El Cáncer) algunas alertas a tener en cuenta, además de la presencia de bultos o nódulos, son: cambio de tamaño o forma de alguna de las mamas, piel del seno hendida o arrugada, cambios o secreción de líquido en el pezón, retracción de la piel, irregularidades en el entorno, menor movilidad de una de las mamas al levantar los brazos y aparición de úlceras o cambio de color en la piel de la mama, aureola y pezón.