Cuando el Cáncer irrumpe

EL CHUBUT Carta al Lector

 

 

 

Cuando un médico confirma un diagnóstico de cáncer, es éste un duro golpe para el enfermo, para el entorno familiar y su círculo social cercano. La incredulidad primera da paso luego a la angustia del reconocimiento, la aceptación, el miedo y a toda una suma de factores estresantes que dificultan las posibilidades de lidiar contra la enfermedad.

 

Pero a pesar de todo hay que comenzar la lucha, en convivencia con ella, en un cambio de vida en la que todo lo demás pierde dimensión, los proyectos se interrumpen, y toda la energía, tiempo y recursos se alinean en la búsqueda del mejor tratamiento posible y apoyándose en la esperanza de la recuperación. Desde hace un par de meses, luego de varias visitas médicas y pruebas diagnósticas mi hermano menor pasó a ser paciente oncológico, y desde entonces comenzamos a vivir esta situación tan difícil de manejar.

 

Sin embargo, a pesar del contexto, fuimos sorprendidos por la solidaridad, afecto y disposición de prácticamente todas las personas e instituciones a las que debimos acudir a propósito de esto. Algo tan importante, ya que inmersos en la desazón es difícil enfrentar complicaciones administrativas y burocráticas. En mi nombre y en nombre de mi familia, siento la necesidad de hacer esto público, no sólo a modo de agradecimiento sino a efectos de contribuir a reconstruir la confianza en nuestra gente.

 

En primer lugar quiero destacar al equipo médico y de enfermeros del instituto Alexander Fleming, de la ciudad de Buenos Aires, donde debió estar internado más de cuarenta días, cinco de ellos en terapia intensiva y en estado crítico. Sin siquiera conocernos nos dieron una muestra de humanismo y profesionalismo extraordinarios. Eficaces, expeditivos, solventes en conocimiento y práctica. Su trabajo como equipo médico interdisciplinario fue determinante para adecuar el tratamiento más efectivo.

 

En segundo lugar a la obra social SEROS Chubut y a todo su personal. Tanto en Esquel como en su Delegación en Buenos Aires. Para ellos el mayor de nuestros respetos y agradecimiento.

 

No sólo es una obra social que tiene una excelente cobertura, sino que su gente nos ha dado constantes muestras de cordialidad, eficiencia, amabilidad y una absoluta disposición a resolver cualquiera de los inconvenientes que naturalmente surgen en este tipo de situaciones. En tercer lugar a la Dirección de Aeronáutica de la provincia del Chubut, quienes arbitraron los medios para la utilización del avión sanitario, sorteando no pocas dificultades, entre ellas climáticas ya que debieron operar en condiciones meteorológicas marginales.

 

También debemos extender nuestro agradecimiento a una enorme cantidad de personas allegadas, entre las cuales se encuentran compañeros docentes y alumnos de la Escuela Agrotécnica de Cholila (Chubut) y de Junín de los Andes (Neuquén), ambas de la Fundación Cruzada Patagónica, quienes cada día sumaron su oración y energía en favor de su recuperación. Muchas gracias a todos.

 

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