Cáncer: “La ciencia avanzó muchísimo, y la prevención es clave para vencerlo”

14 Feb 2012 Noticias

 

Revista Gente, 14 de febrero de 2012.

Por Germán Heidel

 

 

 

En términos de lucha, el cáncer es un rival temible: silencioso, eficaz y muchas veces invencible. Los números abruman. La Organización Mundial de la Salud calcula que entre 2005 y 2015 morirán en el mundo por diferentes tipos de tumores 84 millones de personas; en la Argentina, sólo en 2010, la enfermedad se cobró 58.218 vidas.

 

 

¿Significa esto que el ser humano se encuentra indefenso ante la enfermedad? La respuesta es “NO” y la pronuncia en forma contundente el doctor José Mordoh (72), una de las principales referencias oncológicas de la Argentina, actualmente jefe de Bioterapia del Instituto Alexander Fleming, jefe de Laboratorio de Cancerología de la Fundación Instituto Leloir, director del Centro de Investigaciones Oncológicas de la Fundación Cáncer (FUCA) y subdirector de la Carrera de Oncología de la UBA, donde también ejerce la docencia.

 

 

“Estamos en medio de una nueva batalla contra el cáncer y es evidente que se está ganando”, agrega Mordoh, quien supo además trabajar codo a codo con dos premios Nobel: Luis Federico Leloir y César Milstein. Con ellos compartió capacidad y esfuerzo en pos de la investigación, aunque él mismo se empeñe en señalar a la sociedad como estandarte de la evolución ante la enfermedad.

 

 

¿Qué lo lleva a ser tan optimista, doctor?

Por empezar, la gente, que cada vez tiene más conciencia sobre el cáncer, y en consecuencia, le tiene mucho menos miedo. El ser humano fue tomando medidas preventivas como exámenes periódicos, mamografías, colonoscopía o no exponerse absurdamente al sol.

 

 

¿Hay más casos positivos y muertes que antes?

No hay más casos, sino avances en la detección precoz. Si bien las tendencias muestran que una de cada dos personas va a tener la enfermedad en algún momento de su vida, esa estadística debe confrontarse con otra: una de cada dos personas con cáncer se cura, dato inimaginable medio siglo atrás. Es más: en los últimos treinta años se avanzó más en el conocimiento del tema que en cinco milenios. A partir de la década del ’80 se comenzó a comprender el origen del mal y se dio lugar a la farmacología inteligente: ya no se “tira al bulto” como antes; ahora se emplean terapias dirigidas. De todos modos, no hay que perder de vista que la prevención y la detección precoz siguen siendo las herramientas más importantes.

 

 

¿Qué es en concreto el cáncer, que en nuestro país es la principal causa de muerte entre los 35 y los 74 años? El doctor Mordoh explica que los seres humanos “estamos compuestos por billones de células y ellas se multiplican cada vez, copiando su material genético. Durante esa acción se producen errores. Pocos, pero suceden y se van acumulando”.

 

 

¿Cuándo es el momento en que el cáncer ya está declarado y se vuelve todo un problema?

Hay genes que trabajan para estabilizar la cantidad de células a través de una serie de controles, acelerando o frenando esa producción; cuando fallan, las células comienzan a proliferar sin control y las cancerígenas empiezan a independizarse del organismo. Si uno les da tiempo, forman realmente un órgano, con un sistema de protección inmune. Cuanto antes se detecte, mejor.

 

 

¿Por ejemplo?

En el colon, mediante la colonoscopía, se pueden hallar pólipos o adenomas que podrían malignizarse. Algo similar sucede con las mamografías. En relación a la piel, un dermatógo puede distinguir si un lunar va camino al melanoma. Otro caso paradigmático es la vacuna contra el virus del papiloma humano, que impide que éste acceda al organismo.

 

 

¿El cáncer que más víctimas ocasiona, el de pulmón, podría evitarse con sólo abandonar el cigarrillo?

Sí, es totalmente evitable. Pero uno ve que la gente sigue fumando. Tal vez persiste en el cerebro humano cierta inmadurez. Aunque hay que admitir que se fuma mucho menos.

 

 

¿Cuánto incide la predisposición genética en la formación de un tumor?

Un cinco por ciento. Ocurre cuando se arrastra una falla de origen en el copiado de las células, o en la corrección de las mismas.

 

 

¿El estrés y la ansiedad son factores desencadenantes? Pregunto por la cantidad de hombres poderosos que han padecido tumores en los últimos años.

Yo no creo que tenga que ver con el origen del tumor. Hay muchos cánceres –denominados “células durmientes”– que permanecen en equilibrio con su medioambiente, inclusive con el sistema inmunológico, que tiene control sobre esas células. Entonces, que el estrés afecta el sistema inmunológico es correcto. Ahora, afirmar que ese estrés sea el que permite que las células despierten, no me convence.

 

 

¿La alimentación sana es clave?

Siempre es positiva una buena alimentación, balanceada, pero yo no señalo a ningún producto en particular como desencadenante de cáncer. Demasiada comida chatarra, por ejemplo, va a traer problemas cardíacos antes que cáncer.

 

 

¿Será posible que algún día la ciencia contenga al cáncer como se ha comenzado a hacer con el sida?

Ese es un caso impresionante, que representa la potencia del aparato científico puesto al servicio de la lucha contra una enfermedad. Pero el genoma de una célula humana es mucho más complejo que el genoma de un virus.

 

 

¿Es el cáncer una enfermedad injusta? Ataca por igual a personas que llevan una vida ordenada como a las que no reparan en excesos.

No es un castigo divino, que los buenos van a salvarse y los malos se enfermarán. Es un producto de la vida. Dentro nuestro se desatan todo el tiempo grandes batallas –de las que no somos conscientes– en busca del equilibrio. Generalmente todo sale bien, pero a veces ocurre el desconcierto. En la medida que admitamos que eso puede pasar, vamos a entender que el cáncer es parte de la vida.

 

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