CÁNCER DE PULMÓN

El cáncer de pulmón es el segundo tumor en frecuencia entre hombres y mujeres occidentales. La incidencia de cáncer de pulmón ha crecido a lo largo del siglo XX como consecuencia del incremento en el hábito de fumar. Este es más evidente en mujeres en quienes los casos han aumentado a partir de los años 70 como resultado del exceso de tabaquismo que se observó a partir de la Segunda Guerra Mundial.

Se considera que el tabaco es responsable de más del 80% de los casos de cáncer de pulmón, en tanto que la polución ambiental daría cuenta de un 10 a 15% de los enfermos. En un mundo sin tabaco el cáncer de pulmón sería una enfermedad rara.

La relación entre tabaco y enfermedad se estableció claramente en los años 60. Existe una evidencia clara entre cantidad de cigarrillos fumados, edad a la que se contrajo el hábito, duración del tabaquismo y riesgo de desarrollar cáncer. La mejor forma de evitar ese riesgo, es evitar empezar a fumar. En ese sentido es crítico apuntar a los adolescentes pues es ésta es la edad en que generalmente las personas se inician en la costumbre. No obstante, la buena noticia para los fumadores es que a pesar de que el riesgo no desaparece, dejar de fumar es mejor que seguir haciéndolo. Se ha comprobado que las personas que dejan el cigarrillo, reducen su riesgo de enfermar con respecto a aquellos que siguen fumando. Esto es cierto aún para los fumadores de más de 50 años.

Las mujeres parecen tener mayor sensibilidad a los efectos perjudiciales del tabaco, pues el mismo nivel de consumo de cigarrillos está asociado a un mayor número de casos en mujeres que en hombres. Por otra parte las personas que viven en ambientes de tabaquistas, presentan el doble de riesgo de enfermar que aquellas que no están expuestas.
Otros carcinógenos como el asbesto y el radón están vinculados a la aparición de cáncer de pulmón. El asbesto es un producto natural que se emplea en la industria de la construcción para aislamiento de techo y pisos y en la fabricación de frenos. Durante la manufactura, las partículas de asbesto pueden volar y ser inhaladas por los obreros si no se usan mascarillas apropiadas. Se ha observado que el asbesto, además de producir cáncer de pulmón y mesotelioma (un tumor maligno de la pleura), potencia el efecto perjudicial del tabaco.

El radón es un gas radiactivo producto de degradación del uranio que se encuentra en la naturaleza en niveles no tóxicos, pero en altas concentraciones en el ambiente encerrado de minas de uranio. Cuando las partículas radioactivas de radón son inhaladas, producen daño en las células del revestimiento del aparato respiratorio.

Tipos de cáncer de pulmón

Desde el punto de vista de su comportamiento se destacan dos formas de cáncer de pulmón:

  • Cáncer de pulmón de células no pequeñas.
  • Cáncer de pulmón de células pequeñas

En la presencia de una lesión tumoral pulmonar es imprescindible establecer si se trata de uno u otro tipo pues los tratamientos son completamente diferentes.