¿Qué es la leucemia?

La leucemia es una enfermedad de la médula ósea, lugar de producción de las células de la sangre. Cuando se produce la leucemia aumenta la producción de glóbulos blancos ANORMALES, lo cual puede causar:

1) infecciones: los glóbulos blancos leucémicos carecen de la capacidad de combatir infecciones como lo hacen los glóbulos blancos normales.
2) anemia: la producción de glóbulos rojos decae a medida que los glóbulos blancos leucémicos invaden el sistema.
3) excesiva pérdida de sangre: disminuye la capacidad de coagulación a medida que disminuye el número de plaquetas (células que intervienen en el proceso de coagulación). Los tratamientos actuales brindan mayor probabilidad de recuperación para muchos pacientes.

La leucemia es la principal causa de muerte en los niños de entre 1 y 15 años. En los adultos es más frecuente, en los mayores de 60 años, afecta a hombres más frecuentemente que a mujeres. No hay una forma conocida de prevenir la leucemia, pero puede tratarse eficazmente.

Existen 2 tipos principales de leucemia y variedades de cada tipo:

Leucemia linfoblástica o linfática:
caracterizada por un incremento de los glóbulos blancos llamados linfocitos.

Leucemia mieloblástica o mieloide:
caracterizada por un incremento de los glóbulos blancos llamados granulocitos, que desempeñan un papel importante en la defensa contra las infecciones, pero los granulocitos leucémicos carecen de esta habilidad.

La leucemia puede presentarse en 2 formas:

AGUDA:
se desarrolla rápidamente; la esperanza de vida es corta sin tratamiento (de unas pocas semanas a algunos meses). Pero los tratamientos actuales y/o el trasplante de células progenitoras hematopoyéticas han extendido la esperanza de vida; en el caso de la leucemia linfoblástica aguda pediátrica, más del 80% de los casos se curan; y en proporciones menores existen posibilidades de curación en la leucemia linfoblástica del adulto y la leucemia mieloblástica. La leucemia aguda es el tipo más frecuente en los niños, aunque puede aparecer a cualquier edad. Representa alrededor de la mitad de los casos de leucemia.

CRONICA:
se desarrolla lentamente; con el tratamiento adecuado la esperanza de vida es de 3 a 20 años o más desde el comienzo de la enfermedad. La leucemia crónica aparece más frecuentemente en los adultos, pero puede ocurrir a cualquier edad. Representa alrededor de la mitad de los casos de leucemia.


¿Cuáles son los síntomas?

Tanto en las formas agudas y crónicas se produce generalmente un número extremadamente alto de glóbulos blancos que invaden la médula ósea.

Hay razones para esperar nuevos y mejores tratamientos en el futuro.
La investigación continúa centrándose en:

La leucemia aguda afecta a los glóbulos rojos, produciendo la disminución de los mismos, resultando en anemia que provoca palidez, debilitamiento, fatiga, etc. Los glóbulos blancos normales combaten las infecciones mediante la destrucción de los gérmenes causantes de las mismas. En el caso de la leucemia aguda los glóbulos blancos normales son reemplazados por células anormales que funcionan mal o no funcionan, resultando en un riesgo aumentado de infecciones. Las plaquetas, esenciales en el proceso de coagulación, disminuyen su producción, resultando en pérdidas excesivas de sangre, hematomas y hemorragias. En ocasiones puede producir aumento de tamaño de los ganglios, del hígado y del bazo.

La leucemia crónica tiene efectos menos serios. En el caso de la leucemia linfática crónica el efecto principal es el aumento de los linfocitos que circulan en la sangre y en la médula ósea. También puede desarrollarse aumento de tamaño de los ganglios, del hígado y el bazo. La enfermedad puede continuar por muchos años con pocos o ningún efecto negativo, pero con el tiempo pueden aparecer infecciones y hemorragias.

En el caso de la leucemia mieloide crónica la producción y el crecimiento excesivo de médula ósea anormal producen a menudo un incremento de los glóbulos blancos y las plaquetas. La enfermedad se puede controlar por varios años pero la mayoría de los casos llegan a una fase aguda.


¿Cuál es la causa?

Un cambio en la estructura genética causa las anomalías que conducen a la multiplicación incontrolada de los glóbulos blancos. La causa de este cambio es desconocida, pero se sospecha de varios factores: algunas enfermedades congénitas, no hereditarias, como el síndrome de Down están asociadas a una mayor incidencia de leucemia, altas dosis de radiación pueden incrementar la propensión al desarrollo de leucemia, virus, algunos virus específicos han sido vinculados al desarrollo de leucemia, sustancias químicas, como las exposición crónica al benzol. Los estudios indican que no es hereditaria, tampoco es contagiosa.


¿Cómo se trata?

En los últimos años se han realizado enormes avances en el tratamiento, que incluyen:

QUIMIOTERAPIA:
requiere el uso de drogas potentes en varias combinaciones para destruir a las células leucémicas y/o retardar su crecimiento, dando a las células normales una oportunidad de sobrevivir. En algunos casos, las drogas son suministradas por vía intravenosa por un período de varios días.

TRASPLANTE DE CELULAS PROGENITORAS HEMATOPOYETICAS:
después de una terapia de altas dosis de quimio y/o radioterapia se inyecta sangre o médula ósea sana compatible de un donante, en el torrente sanguíneo del paciente. La sangre o la médula entra en el hueso, y si todo va bien, comienza a producir células sanguíneas normales. En algunos casos se puede usar la propia sangre o médula del paciente.

RADIOTERAPIA:
en la leucemia linfoblástica aguda se puede usar radioterapia en combinación con quimioterapia. Para cada tipo de leucemia existen combinaciones diferentes.
El tratamiento de la leucemia se debe brindar en instituciones médicas especialmente equipadas y con un equipo médico y de enfermería especialmente capacitado.